Archivado en: Lengua literatura castellana
Un día como otro cualquiera, estábamos en el colegio. A nuestro grupo, nos llamó la atención la cocinera nueva. Nosotros tan ansiosos por conocerla, la estuvimos espiando unos días. No vimos nada raro en ella, hasta que, de repente la vimos coger una botella de gasolina de un armario, y echarla por la cocina.
Nosotros asustados, fuimos corriendo hacía la directora del colegio. Le contamos todo lo que vimos, pero no nos creyó y encima nos castigaron por meternos donde no debíamos.
Nuestro castigo era lavar los platos y limpiar la cocina.
La cocinera impactada al vernos, tiro una cerilla al suelo, Pero un amigo mío por suerte pudo cogerla y apagarla.
La profesora al enterarse de que era verdad lo que le contamos, nos quito el castigo y a la cocinera la echaron.
Al pasar unos días, la gasolina estropea la cocina, y como nos metimos en otro lió nos hizo limpiar la cocina y arreglar los electrodomésticos pero no se pudo hacer nada.
Vimos una puerta cerrada con llave, que nunca se había abierto. Nosotros con una orquilla, abrimos la puerta y lo único que se vio, fue telarañas, una lavadora…
La lavadora tenia unas cadenas puestas enganchada a la pared. Nosotros interesados en la lavadora, quitamos las cadenas y una profesora que pasaba por allí nos lo impidió.
La profesora nos contó que era por que, había matado a una niña ahogándola en el agua de la lavadora.
Las profesoras no se atrevían a tirarla a la chatarrería, pero an final lo tiramos nosotros. Las profesoras nos lo agradecieron y arreglaron la cocina.
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